Con todos ustedes: Suzumiya Haruhi no Yuutsu.
Érase una vez que se era una pequeña compañía de llamada Kyoto Animation, que hacía honor a su nombre dedicándose a hacer series de animación desde la ciudad de Kyoto donde reside. Como eran pequeñitos y les gustaba trabajar tranquilos, solo hacían una serie por temporada que normalmente destacaba por su cuidada animación y dibujo. Se habían hecho un cierto nombre por ser el estudio fetiche a la hora de adaptar novelas visuales de Key Visual, como Air o Kanon, así como un spin-off de FullMetal Panic llamado Fummofu que es más recordado por sus coñas que por su trascendencia argumental. Ahí más o menos iban tirando como estudio de culto hasta que llegó el año 2006, y se hicieron con los derechos de las novelas ligeras de Suzumiya Haruhi, creadas por Nagaru Tanigawa e ilustradas por la infame Noizi Ito. Novelas que gozaban de un éxito moderado y que adecuadamente serializadas podrían dar píngües beneficios.
Después de todo, el proyecto no parecía comportar excesivos riesgos. Total, estábamos hablando de una comedia estudiantil con toques fantásticos y ligeras puntadas de romance picantuelos centrada en una tsundere de libro hiperactiva, caprichosa y manipuladora llamada Hahuhi Suzumiya que se monta su propio club escolar porque los demás clubes no resultan interesantes. Tenemos un protagonista infeliz al que le cuelga todos los marrones llamado Kyon, tenemos a la moe de grandes pechos llamada Mikuru, tenemos al clon de Rei Ayanami llamada Yuki y tenemos al sidekick masculino que le sigue la corriente a la protagonista pero que no le quita ojo al protagonista llamado Itsuki. Añade unos cuantos episodios paródicos o directamente de coña, fanservice variado con los ingredientes habituales, contrata unas cuantas actrices de doblaje famosas, agítese al gusto y ya tenemos serie. Si tercia, diría que agitaron demasiado, puesto que por alguna extraña decisión del director los episodios se emitieron completamente salteados y desordenados.
Y a partir de ahí se montó el gran despelote a escala planetaria.
Se puede decir más alto, pero no más claro, y jorobe a quien jorobe, pero Suzumiya cambió radicalmente las tendencias imperantes en las series de animación durante la segunda mitad de la década de 2000. Prácticamente del mismo modo que Love Hina resucitó a inicios de siglo las series harem, Suzumiya añadió nuevos pluses de guión, capas de personalidad, animación, bizarrismo y parodias en una combinación como pocas veces se ha conseguido. La glorificación de las tsunderes hasta niveles literalmente divinos convirtió a Kyoto Animation en un estudio prestigioso y forradísimo, a sus creadores y dobladores en superestrellas y a los fans en una masa histérica y ansiosa que inundaba las revistas, los foros de opinión, internet y cualquier otro medio al alcance de la mano difundiendo sin cesar las virtudes de la obra. Solo aquellos que se diesen una vuelta por Akihabara a partir de la primavera de 2006 y comprobasen como tras entrar en 30 tiendas distintas TODAS tenían puesto a todo volumen el dichoso Koi no Mikuru Dentsesu pueden llegar a hacerse una idea de lo fuerte que pegó Suzumiya en el mercado mundial.
Y digo mundial, porque la cosa no se quedó ahí. Revestida por un extraño halo de serie prestigiosa, de elaborado guión y rompedora estética, Suzumiya Haruhi no Yuutsu se paseó por el planeta en olor de multitudes recabando elogios sin fin. Con el paso de los años, resulta curioso revisar como una serie que desde el primer momento no aspiraba a convertirse en un referente del género… fuese cambiando de discurso según pasaba el tiempo y sus creadores empezaban a entender el monstruo que habían creado. Para hacerse una pequeña idea de los niveles de locura que se alcanzaron: cuando por fin Kyoto Animation confirmó una segunda temporada años después, circuló por internet un fake con un supuesto dongle de Google con el logotipo de la Escuadra S.O.S… y todo el mundo se lo creyó. ¿Como no iba a rendirse Google a los encantos de la Divina Haruhi?
¿Hay vida después de Suzumiya Haruhi No Yuutsu? Depende del ángulo con el que se mire, como dicen los estrábicos. Como máquina de hacer dinero, Suzumiya ha sido uno de los mejores productos comerciales de las últimas décadas. La plétora de merchandising surgido alrededor es todo un ejemplo de como sacar zumo hasta de una piedra. Haciendo una búsqueda rápida y sin investigar ni tres minutos me salen más de 175 figuras basadas en Suzumiya, sin contar Figmas, resinas, Pinkys, Nendoroids y semejantes. Por no hablar de los libros de arte, las tazas, vasos y camisetas, las bandoleras del Escuadrón S.O.S, los disfraces, las bandas sonoras y singles, las chapas, los pines, los cuadernos, carteras y portatarjetas… cualquier cosa que podáis imaginar tiene su equivalente con el logotipo de Haruhi. Sí, también hay condones de Suzumiya como en su momento los hubo de Evangelion, putos listillos. Están en el mismo estante que las vaginas de silicona con las caras de Mikuru y Nagato, piso 5 del MS Building de Akihabara, si nos ponemos burros. Y de doujinshis hentai mejor no hablemos… que conozco sitios donde los doujinshis de Suzumiya no se ordenan por autor, se ordenan por pasillos llenos de estanterías.
Empresarialmente, Suzumiya es la principal culpable de que Kyoto Animation se haya convertido en la que probablemente es la productora de anime más troll que hay en estos tiempos. Se tiraron desde principios del 2006 hasta finales del 2009 diciendo que Suzumiya volvería a la pequeña pantalla… y riéndose siempre de los fans. Que si repeticiones de los episodios, que si otra repetición con metraje extra, que si esta vez volvemos a repetirlos pero en el orden debido y no como lo hicimos en el primer pase, que si no hacemos nada porque queremos dar forma a una Haruhi totalmente nueva, que si episodios web de Churuya-san, que si episodios web de Haruhi SD… Mismo daba, puesto que las audiencias seguían comprando merchandising y tragándose de nuevo los 12 episodios que ya se sabían de memoria en cada reposición/trollposición. El colmo de los colmos llegaría a mediados del 2009, con la ultraesperada 2º temporada, publicitada a bombo y platillo y que se ocultaba con el misterioso subtítulo de “El Verano Interminable”. En esta segunda temporada Kyoto Animation logra los más altos niveles de jeta diamantina, rostro pétreo y planta morrocuda al ventilarse una serie de 12 episodios compuesta de dos episodios. Repitieron el mismo episodio 11 veces cambiando ligerisimos detalles, como la posición de un lazo, lo que está comiendo cada uno o leves alteraciones en los diálogos. ¿Cólera por parte de los fans? Por favor… si se hubiesen cabreado no habrían comprado los seis Blurays de la 2º temporada, a 8800 yenes cada uno (unos 75 euros de la época) para tener once veces el mismo episodio.

Haruhi es una presencia constante durante los Comic Markets, y los cabrones de Kyoto Animation lo saben muy bien.
Lo más divertido del asunto es que, curiosamente, Suzumiya Haruhi no Yuutsu puede considerarse la Poltergeist de las series de animación niponas. No se si conoceréis la leyenda urbana, pero Poltergeist es una película de suspense de los años 80 en la que, no se sabe la razón, todos los que participaron sufrieron una suerte espantosa. Sin llegar a semejantes dramas, pero se puede decir que los que intervinieron en Suzumiya tampoco es que les haya besado un santo.
La famosa Aya Hirano (voz de Haruhi y en su momento la actriz de doblaje más cotizada y atareada de la industria) se vio envuelta en un conjunto de escándalos que cabrearon a su antigua agencia productoria, quienes se encargaron de fastidiar todo lo que pudo su carrera como cantante y dobladora. Es lo que tiene el gastarse millonadas en promocionar una chica de imagen angelical y luego enterarse que se acuesta con sus músicos de dos en dos durante las giras, y ellos están subiendo las fotos del kiki a Twitter. Hoy en dia parece que Aya Hirano (o La Jirano, como la bautizó cierto cabrón granadino muy de mi conocimiento) trata de recomponer como puede su carrera, aunque no le vemos mucho futuro tras haber pasado años declarando por TV e internet que estaba hartísima de sus fans y del mundo del anime.
El director y guionista Yutaka Yamamoto, más conocido como Yamakan, se creyó el nuevo Woody Allen y realizó un par de episodios de Lucky Star antes de que lo echasen a patadas de Kyoto Animation. Se creó su propio estudio de animación, parieron Kannagi (serie clónica a más no poder de Suzumiya bailecitos chorras incluidos) y tras quebrar hoy en día se vende como director de segunda unidad en bodrios como Black Rock Shooter.
Peor suerte ha tenido Yuko Goto, la voz de Mikuru: hace apenas dos meses anunciaba de manera oficial que interrumpía todos sus trabajos y compromisos por un periodo de tiempo indefinido pero no inferior a un año para internarse en el hospital por culpa de una enfermedad autoinmune. Con el doctor House en paradero desconocido lo lleva jodido, aunque le deseamos la mejor de las suertes.
¿Y a Kyoto Animation como le va aparte de trollear todo lo trolleable al personal? Pues ya no hace adaptaciones de juegos de Key, ni FullMetal Panic, ni nada parecido. Los fans le piden moe, y ellos entregan moe a espuertas. Tras Lucky Star vendrían K-On, más K-On, Nichijou y Hyouka, amén de un OVA de Lucky Star, una película de K-On y liarse todo lo liable durante la prometida Clannad que terminó con el doble de episodios de lo esperado ya que la cagaron a la hora de adaptar el guión y casi les cosen a demandas. Como puede verse, el común denominador de toda esta producción son las colegialas minifalderas de lerdez acentuada, los institutos, el moe por el moe, los episodios de playa u baño termal y las millonadas en merchandising a recaudar.
Y tras estas mil seiscientas palabras acordándome de la madre que parió al Kyoto Animation ¿qué queda por decir de Suzumiya Haruhi No Yuutsu? Pues que es una de esas series imprescindibles para entender como funciona hoy en día el anime. Si gracias a Evangelion en los 90 tuvimos toda una rémora de pretenciosas series de robots y ciencia ficción a cada cual más venenosa (Dual!, Candidate For Godess, Raxelphon…), gracias a Suzumiya nos han bañado con quincemil niñatas gritonas y bordes totalmente tiroteables (Toradora, Zero no Tsukaima, Angel Beats, Kannagi…) Pero es lo que hay, y si algo te gusta hay que indagar en todas partes si se quiere tener un buen criterio.
Por cierto, algún alma cándida dentro de ese nido de buitres que es Kyoto Animation tuvo el sorprendente buen gusto de mostrar a Nagato leyendo Hyperion, obra clave de la literatura de ciencia ficción de los últimos 30 años. Son esos pequeños detalles los que realmente hacen que Suzumiya destaque frente al resto de medianías. Merece la pena darle una oportunidad, aunque te vayan a trolear.
Edit: correciones sobre el libro de Nagato por Mordamir. ¡Gracias killo!





11 comentarios
Saltar al formulario de comentarios ↓
Hombre_feliz
junio 24, 2012, a las 11:23 pm (UTC 1) Enlace a este comentario
Y aquí tenemos a la culpable de la degradación de la calidad del anime de los últimos 5(?) años. A mi me gustaba en su día porque era original y estaba bastante bien… demasiado bien, hasta el punto que le han salido cientos de miles de imitaciones de pésima calidad y descendiendo.
Esa serie es como el rey midas, convierte en oro todo lo que toca, pero al final lo acaba corrompiendo. Hubo una época en que la mayoría de post de “esa horrible web” trataban de los escándalos, parodias, amenazas de muerte, acosos y demás lindeces que implicaban a Hirano, así que me las conozco casi todas.
Por cierto, la segunda temporada es un soberano truño, yo no he tenido estómago para acabármela
KimKapwham
junio 25, 2012, a las 3:13 pm (UTC 1) Enlace a este comentario
Lo que me sorprende es que en 24 horas todavía no haya aparecido algun Haruhitard acordándose de mis muertos por meter a la serie en el género de los harem. Francamente inesperado.
John Carter
junio 26, 2012, a las 10:40 am (UTC 1) Enlace a este comentario
Hombre, no se puede negar que tiene bastantes toques de Harem. Hay varias mozas y bastante estereotipadas, además el protagonista es un poco lerder.
Personalmente es una serie en la que nunca he entendido el fanboyismo, a la Haruhi me daban ganas de reventarle la cabeza en cada episodio.
Meich
junio 27, 2012, a las 2:05 pm (UTC 1) Enlace a este comentario
Totalmente de acuerdo, la Haruhi es para darle con un bate repetidas veces. No me arrepiento de haber visto la serie, pero la verdad es que me parece bastante mediocre. Y no, no me meto en calidad de animación ni cosas de esas, hablo del guión, diseños y diálogos.
Mel
junio 26, 2012, a las 10:05 am (UTC 1) Enlace a este comentario
Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno… Le daré una oportunidaaad… Llevo años evitando a Haruhi Suzumiya, y no se si debiera cambiar esta actitud, aunque de todas formas… me sigue haciendo mas gracia Lucky Star, y que más me da a mi que Aya Hirano se meta en la cama con 15000 a la vez? la tia está de la pinza cuando dobla a Konata!. SIGH! La verdad es que el “chowbiz” puede ser una ramera la mar de cruel si no la satisfaces como debes… Jauria de sodomitas…
Meich
junio 26, 2012, a las 9:59 pm (UTC 1) Enlace a este comentario
Decidme que lo de los 11 episodios casi-repetidos (a lo viñetas de la fusión del tito Tori) es coña… Es que no me lo puedo creer! Qué jartón me he pegado leyéndolo.
Kim Kapwham
junio 26, 2012, a las 10:43 pm (UTC 1) Enlace a este comentario
No, no es coña, El Verano Interminable es una de las cumbres del trolleo televisivo nipón que trataron de excusar con aquello de “es que si la novela va de paradojas temporales que se repiten, nosotros solo adaptamos”. Claro, que si los fans hubiesen contestado apagando sus televisiones y no comprando la serie, otro gallo habría cantado. Pero no, siguieron picando (y pagando) como zombies.
ArNgRiM
junio 27, 2012, a las 6:45 pm (UTC 1) Enlace a este comentario
Voy a romper una lanza en “favor” de la basura infecta del Endless Eight y voy a decir que en realidad fueron ocho episodios de catorce en total que tuvo esa “segunda temporada”.
Aunque también he de decir que esa segunda temporada ni la he visto ni la veré. La serie mola, pero el excesivo fanboyismo que la rodea ha hecho que le coja bastante tirria xDDD
PD: La serie sí que es un harem, se diga lo que se diga.
PD2: La Jirano me puede hacer a mí lo que ella diga xDD
Flapss
junio 28, 2012, a las 9:17 am (UTC 1) Enlace a este comentario
Ayer lo comentaba con un amigo a razón de la entrada en el blog y es que a donde hemos llegado madre mia como apesta el mundillo.
Silmeria85
junio 28, 2012, a las 5:58 pm (UTC 1) Enlace a este comentario
Imprimiendo…y leyendolo en el bus cuando salga a las 20:00.
Nuglam
junio 29, 2012, a las 12:10 am (UTC 1) Enlace a este comentario
yo tuve la grandísima fortuna de haberle dado la oportunidad en su tiempo y haberla visto en su tiempo, libre de prejuicios, de halagos vacíos de preadolecentes histéricos y pseudocríticas de listillos.
La obra desborda de una chispa que no está al alcance de todo el mundo, el que no esté iniciado en la apreciación de la estética del arte japones, sencillamente verá un montón de árboles pero nunca contemplará el bosque. y lo que realmente me deprime al respecto, es que no he dado con nadie que comparta mi punto de vista, todos están demasiado ocupados tratando de dejar claro su punto de vista, para darse cuenta de que carajos trata en realidad la serie.
Ahora lo del endless 8 pues… Groundhog day me parece una de las mejores peliculas de todos los tiempos y la he visto “homenajeada” en varias producciones, pero aquí sinceramente el error fué haberlo hecho demasiado “a la japonesa” queriendo pasarse de listillos. pero… la segunda temporada es obligatoria para “completar” la serie. en este caso supongo que los realizadores sobreestimaron la capacidad del público para resolver puzzles y por lo visto hay mucho despistao que solo picó un poco y no se enteró de nada.
Siempre he querido anotar sobre ese “sesgo sexista” que se presentó por esos tiempos. a Kamina de Gurren Laggan lo encumbran como un sobrao “el mejor personaje masculino de la década del 2000 en el ánime” pero Haruhi que tiene una personalidad casi idéntica y un background con muchos puntos en común con él es: “una niñita histérica y gritóna que no se soporta nadie”