Reseña: Infinite Stratos 2 Ignition Hearts (PS3/PSVita)

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Me gustan las novelas como videojuego.

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Así de simple: es un género que me encanta. Desde sus inicios con las aventuras conversacionales en las que había que ir escribiendo las frases comando a comando a los maravillosos tiempos de LucasArts y El Mono De Tres Cabezas pasando por las enigmáticas y fundamentalmente visuales de la familia Myst o las rayadas mentales de Kenji Eno en D, D2 y Enemy Zero para terminar en las soberbias japonesadas con las que cada vez nos premia menos el estudio TypeMoon, las gentes de NitroPlus, Age o Aquaplus. Me gustan porque me parecen un medio excelente para contar historias. Porque si la narrativa está bien desarrollada enganchan como pocas cosas. Porque me permiten combinar dos de mis placeres predilectos (la lectura y los videojuegos) y porque son un género que me puedo tomar con calma y a mi ritmo. El que esto me permita incluir otra de mis predilecciones (el alcohol reposado) es totalmente fortuito y no tiene nada que ver. A partir de aquí uno ya puede enzarzarse en lo que le apetezca: que si no son realmente juegos, que si su duración es paupérrima con respecto al sandbox AAA que haya malparido Ubisoft en la última semana, que si el discurso jugable, que si la disonancia ludonarrativa, el concepto de videojuego como arte o las muy diversas pollas en vinagre. Me importa un bledo. Hacer una novela visual que esté bien es tan difícil como parir 4 libros que estén bien, y a la vez conjugar otros muchos factores, todo para muy probablemente vender 4 unidades y no salir jamás del circuito indie-hipstercultureta-gafapastil con el foulard bien ceñído.

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El problema está en que realizar una novela visual también es barato y rápido si posees materiales de referencia de antemano. Por ello no resulta extraño que un gran volumen de novelas visuales provenientes de Japón sean simples adaptaciones del anime que esté de moda en ese momento, con el fin de aprovechar el tirón y sacar unos yenes de manera rápida y sencilla. Gracias a esto nos hemos comido infinitos merdellones como rascacielos, y gran parte de la mala fama que atesoran los juegos basados en anime se deben a este hecho. Existen excepciones, pero curiosamente destacan porque no había material de referencia y se lo tuvieron que cerrar a pelo. Ahí están ese estupendo (y muy gore) 3×3 Eyes de PlayStation 1, o la mítica serie Yarudara también de PS1 que luego visitaría PSP e incluso visitaría PS2 con un capítulo especial y otros basados en la serie de animación Blood The Last Vampire. Así que como no le tengo miedo al toro, decidí lanzarme a ver qué tal estaba este Infinite Stratos 2: ignition Hearts para PS3 y Vita; completarlo un par de veces y así poder contaros  qué tal está.

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Practicando jiujitsu de buena mañana. 

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Con la franquicia Infinite Stratos mantengo otra de esas relaciones amor-odio que tan dañinas resultan tanto para mi cordura como para mi bolsillo. Las novelas de las que surge todo este maremágnum me parecen de lo más respetable: decentemente escritas dentro de lo que suele ser habitual en un mercado normalmente atroz y que presenta algunos conceptos de ciencia ficción interesantes. Sin embargo, baila sobre un hilo muy fino entre unos codiciosos editores que exigen más situaciones picantes y más personajes femeninos y un autor que empieza a estar algo quemado por tener que alargar las novelas metiendo 120 páginas de gilipolleces y 30 de argumento de verdad. Podría ser una buena serie de acción y podría ser una buena serie de harem pero siempre se queda a medio gas, lo que suele tocarme las narices pero inevitablemente vuelvo a caer. Supongo que tantos años como seguidor de Eseenekapé terminan dejando secuelas sobre las causas perdidas.

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Así que me he animado con la segunda entrega de los juegos que estaban saliendo al alimón para PS3 y PSVita, merced de la impecable segunda mano japonesa y de la amabilidad de unos colegas durante su último viaje que me lo trajeron por cuatro duros. ¿Y qué tal la experiencia? Pues manifiestamente mejorable, para qué engañaros. De primeras, todo el juego está basado en la segunda temporada del anime, que no es ninguna maravilla. Encarnamos al protagonista Ichika Orimura en su versión de anime, que es como la de las novelas pero después de una trepanación sin anestesia. Lamentablemente no vamos a encontrar en el juego escenas de acción o de vuelo usando las armaduras IS. En vez de eso, nos embarcaremos en una misión con dos objetivos: ayudar a una compañera de curso a arreglar su propia armadura ya que la nuestra se llevó todo el presupuesto y colaborar con el festival escolar de la semana que viene. Esta premisa no nos augura emocionantes aventuras, así que el mayor interés será alcanzar estos dos objetivos sin que alguna de las compañeras que tenemos zumbando alrededor nos arrebate la virtud y nos enganche con una boda de penalty. Una tarea que será más complicada de lo que pueda parecer ya que nuestro cerebralmente muerto protagonista tiene detrás a:

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  • Una amiga de la infancia clon de Akane Tendo con coleta y haciendo kendo.
  • Una ojousama de libro: británica, rubia y con más dinero que Bruce Wayne.
  • Otra amiga de la infancia, esta vez lolicoletuda y amante de los gatos.
  • Otra loli, albina, friki militar con parche y una sospechosa tendencia a colarse en pelotas en tu cama.
  • Una rubia con una 85 de pecho que logró hacerse pasar por muchacho gracias a la evidente miopía de todo el planeta.
  • Una hikikomori en ciernes gafuda y fan de las series de super robots.
  • La hermana mayor de la hikkikomori, a la que le gusta tirarse jovencitos recatados.
  • Una profesora gafuda con parentescos evidentes con una vaca lechera.
  • Tu propia hermana mayor, que eso de los tabúes por lazos de sangre no se lo toma demasiado en serio.

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Tatenashi Sarashiki a la búsqueda del cerebro perdido.

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Uno podría pensar que con esta plantilla el juego va a tardar dos minutos en convertirse en un festival de sexo digno de cualquier producción de Liquid o Black Packcage Try. Pues no, porque ya se sabe que las waifus no pueden tener vida sexual so pena de dejar de vender figuritas. Así que contemplaremos atónitos como nuestro protagonista esquiva constantemente a todo este mujerío con una habilidad en el quiebro digna del mismísimo Pelé. Pero este no es el mayor problema de este Infinite Stratos 2: Ignition Hearts. El pecado imperdonable está en que como novela visual es un coñazo absolutamente insípido. Si queremos lograr el final positivo de cualquiera de los emparejamientos simplemente hay que priorizar el pasar tiempo con ellas siempre que estén disponibles, el resto de decisiones dan igual. Incluso dan igual las respuestas que demos durante las conversaciones. Imaginad el tratar de ligarse a una chica yendo constantemente a su clase para decirle “cariño, eres imbécil” y que funcione. Pues eso es lo que propone Ignition Hearts. Lo más parecido a una situación comprometida serán los llamados Passion Events, donde nos enzarzaremos en actividades tan románticas como jugar al PuyoPuyo o desmontar y montar un rifle HK-G36. Para colmo tanto tu profesora como tu hermana no tienen arco argumental, por lo que nos quedamos con las ganas de que desarrollen esos dos personajes apenas mencionados en el anime y que probablemente darían mucho mayor interés a un producto como este en vez de repetir lo que ya tenemos visto y sabido.

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Acabando que ya son horas: Infinite Stratos 2: Ignition Hearts es un producto fallido que podría ser una estupenda aventura conversacional y se queda a medio gas en todo. Lo que resulta irónico, pues no deja de ser fiel reflejo de la serie original. Así que podemos archivarlo en el cajón de curiosidades frikosas con un punto muy destacable para algunos: se platinea en apenas 4 horas. Poco más podemos contaros, seguiremos esperando el que algún día algo, bien sea anime, manga o videojuego, le saque todo el potencial a unas bases como las que poseen estas novelas.

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Chifuyu, cordera, lo tienes a huevo. Estiras la pierna, patada en la cabeza y la serie mejora un 500%.

Kim Kapwham

Kim Kapwham

Fundador y Pater Familias de AkibaHole, así como CEO de Kapwham Enterprises S.L. Viejuno, heavy, gruñón y malaleche; desfoga sus múltiples querellas contra el mundo frente a juegos de lucha o matamarcianos.
Kim Kapwham

3 thoughts on “Reseña: Infinite Stratos 2 Ignition Hearts (PS3/PSVita)

  1. ¡Habéis vuelto!
    Llevabais como dos semanas caidos, empezaba a pensar que os habíais mudado a otro sitio… o que estaríais preparando alguna cosa rara de las vuestras, como el akiba curry

    • Está la cosa jodida, la verdad. Espero poder deciros algo a partir del 12 de este mes, sea bueno o malo.

      Pero gracias por preocuparse, en serio.

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