Los que lo llamábamos Jose.

Hará cosa de unos tres años, servidor estaba bastante desencantado del mundo en general. Diversas circunstancias unidas a mi estado de pesimismo crónico hacían que cada vez viese los elementos que rodeaban mi vida de manera cada vez más indiferente. Me estaba amargando a toda velocidad, y el que aún siga por acá es algo de lo que tienen mucha culpa mis amistades, siempre prestas a sacarme a gorrazos de mis ataques de melancolía.

 

Uno de esos amigos es JPain, @JPain623, JPuto antes de que lo censurasen o simplemente Jose; como nos permitía llamarlo a los más allegados. Una extraña distinción de honor, otorgada a aquellos que habíamos pasado del nivel “conocido con el que hablas dos minutos sobre cualquier chorrada”. Porque Jose es de verbo fácil. sabe escuchar y sabe contestar, pronta la coña a la mínima ocasión. A veces mordaz, a veces soez, pero siempre acertada. No en vano, es locutor (me niego a usar el palabro “caster” porque me vienen a la mente cosas nada apropiadas) y ha demostrado su habilidad narrando en múltiples ocasiones torneos de juegos de lucha, competiciones de Mario Kart y todo tipo de Speedruns.

 

Jose es un tipo que ama la vida, y realmente te hace disfrutar de ella. Recuerdo una de nuestras charlas a las tantas de la mañana, después de que me volviese a crujir el lomo por enésima vez al Guilty Gear Xrd. Le comentaba lo muy desencantado que estaba con la comunidad española de juegos de lucha y su comportamiento diario. Él me contestó “Kim, tronco, las cosas ya no son como en tus tiempos en los que los jugadores podían contarse por una decena por ciudad. Ahora mismo hay muchísimos más. El 70% de esa gente son peña normal, el 25% son gente cojonuda y el 5% restante son gilipollas. ¿Te vas a perder a toda esa gente por un 5% de gilipollas, cuando además te los puedo señalar?”. Y como en muchas cosas, tenía razón. Me ha devuelto el gusanillo por aprender y mejorar en los juegos de lucha, por competir y por querer ser “al menos algo mejor que la plebe”. Me ha redescubierto el simple hecho de que un fighting game es, ante todo, un juego donde dos personas se parten la cara. Quiero pensar que yo le descubrí que un fighting game puede ser mucho más que eso.

 

Jose nunca se mete en política, pero cuando lo hace normalmente es para cachondearse de todo, cosa que le agradezco profundamente. En uno de sus últimos viajes al Revolution, donde la Armada Invencible arrolló como un Panzer a la temblorosa resistencia inglesa, me comentó “Pero qué cojones tienes, Kim. En pleno procés y te pones a animar a un grupo de catalanes con el A Por Ellos”. Claro, que fue uno de los energúmenos que se puso a gritar “Gibraltar Español!!” en mitad del torneo mientras los ilustres inglesitos eran apalizados sin compasión. Ante todo, mucho humor.

 

Jose también es un amigo de sus amigos. Dos veces ha viajado a Japón, y dos veces me tuvo de ayuda online mandándole mapas y localizaciones, traduciendo cosas y buscando en los incomprensibles índices online nipones para encontrar cosas que llevarles a sus colegas. Un mando de GameCube para los entusiastas del Smash Bros, un set de botones para el arcade stick, un juego hentai aberrante para hacer la broma del siglo… Siempre volvía cargado con más cosas para los demás que para él, porque Jose disfruta haciendo feliz a los suyos. Tanto a su familia como a su segunda familia, todos aquellos que le acompañamos por Telegram, Discord, PSN, Twitch o a colleja limpia.

 

Jose sabe que está enfermo, pero nunca ha permitido que eso le fastidie el día a día. Después de todo, ha estado enfermo más veces de las que es capaz de recordar y siempre ha afrontado sus problemas de salud con una positividad y una energía que a muchos nos resulta difícil de creer. No todo el mundo es capaz de zanjar una discusión sobre la ponzoñez infecta de cierto anime mandando un selfie desde un box del hospital, lleno de tubos y sondas y sosteniendo un cartel que ponga “no me arrepiento de nada”. Si lo hacen otros, habrían saltado mil ofendiditos a llorar; pero si lo hace Jose uno no puede más que quitarse el sombrero y saludar mientras trata de contener la carcajada.

 

Ayer por la noche JPain, @Jpain623, JPuto, Jose para aquellos que nos lo permitía, dejaba este mundo de abrojos a los 24 años, en paz, rodeado de su familia y seres queridos. Las muestras de pésame y dolor han sido unánimes y han llegado desde todas partes del globo. La comunidad de Fighting Games, la de Smash Bros, la de Speed Running y muchas más están de luto. No mencionaré ningún mensaje en especial porque estoy seguro que todas y cada una de ellos se han dicho desde el corazón. Y a mí me cuesta tanto aceptar que se haya ido que ni siquiera soy capaz de hablar de él en pasado. La huella que nos deja es demasiado grande. Ese ejemplo de tesón, de alegría, de positividad, de exprimir cada día al 100% porque a saber donde estará uno mañana.

 

Miro a mi izquierda y veo dos vasos de licor. Uno, vaciado ya tres veces por escribir mil palabras que jamás podrán hacerle justicia. Otro lleno, dedicado a aquel que tardaré demasiado tiempo en volver a ver.

 

Jose; mi amigo.

 

 

 

 

 

Kim Kapwham

Kim Kapwham

Fundador y Pater Familias de AkibaHole, así como CEO de Kapwham Enterprises S.L. Viejuno, heavy, gruñón y malaleche; desfoga sus múltiples querellas contra el mundo frente a juegos de lucha o matamarcianos.
Kim Kapwham

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