Aquí en España no nos va mucho eso de hacer homenajes. Ignoro si es por seguir la filosofía de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo” o simplemente por envidia. En general se suele considerar que es algo que tira mucho de la nostalgia y normalmente se asocia a 1: maniobra de márketing para sacar pasta remitiendo a tiempos mejores o 2: alguien que acaba de morir y se le hace un recuerdo para quedar bien de cara al público y, si se puede, pasar el cepillo para sacar calderilla a costa del muerto. Esto es así, se aplica a todos los ámbitos y quien quiera discutir se va a encontrar con mi enconada oposición. Ahora bien, en Japón la cosa es bien distinta. Allí les encanta la ceremonia y la tradición y no se cortan en participar en este tipo de celebraciones. Hoy os traigo a colación una de estas celebraciones, quizás la más importante en lo referente al mundo del doujinshi de toda la puñetera historia. Así de simple.

Os pongo un poco en antecedentes. ¿Qué es eso de la era Heisei? pues ni más ni menos que el periodo de reinado que ha tenido el emperador Akihito y que comprende desde 1989 (fin del reinado de Hirohito y la era Shôwa) y que termina en Abril de 2019, cuando abdique en favor de su hijo Naruhito. Los historiadores están de acuerdo en que la era Heisei no ha sido tan importante para el Japón como la era Shôwa, claro que superar a la era Shôwa era bastante jodido. Después de todo, hablamos del periodo durante el cual Japón se metió en una guerra mundial, le cayeron dos pepinazos nucleares por parte de los Estados Unidos, el emperador tuvo que reconocer que no era una divinidad y tocó reconstruir un país hecho pedazos y convertirlo en una de las primeras potencias económicas del planeta. Podríaos decir que la era Heise ha sido la de la recolección del ingente trabajo desarrollado durante los años 60, 70 y 80, dotando al país de una prosperidad como nunca antes habían disfrutado sus ciudadanos pero que se enfrenta a problemas del todo inesperados. Entre ellos podríamos mencionar el brutal estancamiento económico y el envejecimiento de su población que acarrea unos problemas angustiosos para los jóvenes (y conozco a más de dos que están pensando en largarse, hartos de que los machaquen a impuestos para mantener las jubilaciones de una tercera edad que los tilda sistemáticamente de vagos y poco comprometidos con el país). Eso sin mencionar mi tocayo de Corea del Norte y su tendencia a mandar regalitos en forma de cohete. Pero estoy divagando.

La Meca para el aficionado al doujinshi.

Heisei Doujin Tribute parte de la idea de hacer un homenaje a todas las obras que han ido formando parte de la historia del doujinshi desde 1989 hasta hoy en día. Prácticamente podemos hablar que estos años han sido los que han convertido el Comic Market en lo que es hoy en día: un macroevento de tres días con cientos de miles de asistentes y colas kilométricas que se celebra dos veces al año y que sirve de infalible sistema para tomar el pulso a la actualidad frikosa en el país del Sol Naciente. Eso sin tener en cuenta que es la principal cantera de dibujantes, diseñadores y guionistas de este mundillo, punto de encuentro entre artistas y público y ventana inigualable al mundo para programadores indie, cosplayers, grandes superproducciones o pequeños proyectos alternativos. La cantidad de estudios de animación o videojuegos y proyectos que se han terminado convirtiendo en megaéxitos cuya puesta de largo fue en el Comic Market es inacabable.

Si eres un manga, anime o videojuego y no estás presente en el Comic Market directamente no eres nada. Tan simple como eso.

¿Y como se ha realizado? Pues de una manera la mar de simple: contactamos con los artistas más influyentes que han pasado por el Tokyo Big Shight en las últimas tres décadas y les preguntamos si les apetece hacer alguna ilustracioncilla sobre las cosas que les han resultado más influyentes en sus carreras o que les marcaron de chavales. El proceso de contacto y dar el visto bueno tuvo que ser enfermizamente largo y difícil, pues hablamos de 180 artistas de primera categoría agrupados en sus 290 páginas. Casi nada.

Las 3 mozas que partían la pana a principios de los 90.

Obviamente, la lista nunca estará a gusto de todo el mundo porque es totalmente imposible agradar al 100% de la afición, pero he de reconocer que han estado muy muy cerca. Esto del doujinshi siempre es algo muy personal y los gustos son difícilmente justificables. De manera completamente egoísta yo solo hecho en falta 3 artistas: al bueno de Iruma Kamiri que lleva desaparecido ya 5 años y que alegó problemas de salud en su último doujin del estudio Hellabunna; al colega Amano Ameno de quien sé de primera mano que anda liadísimo con su manga Pink Royal (que aspira a ser al género Tokusatsu lo que fue Madoka Magika para las Magical Girls) y la incomprensible ausencia de Taka Tony, imaginamos que andaba muy ocupado contando millardos.

Quitando estos tres, el resto están todos. Autores consagrados como Yoshiaki Katsurai (Basutei Shower), Ishikei, Erect Sawaru o Kojima Saya. Artistas que han creado los personajes más influyentes de las últimas décadas como Tetsuya Takahasi, CHOCO, Raita Honjou, ReDrop o Masatsugu Saito. Gente que ha dado el salto al manga más comercial y se han cubierto de gloria como Rei Hiroe, Ken Akamatsu, Hiromitsu Takeda o Tsukino Jyogi. Artistas hentai como Oyari Ashito, Asanagi, Mogudan o Aoi Nagisa. Instituciones en el mundo del doujin como Eretto (¡nyo~ron!) o BOLZE. La lista es inabarcable y la calidad, indiscutible.

Raita Honjou, antes de dedicarse a FateGO y Valkyria Chronicles, jugaba a Cyberbots.

Porque hay que decir que en este proyecto los participantes se han implicado hasta el tuétano. Después de todo, se trata de homenajear aquellas series y personajes que no solo marcaron su infancia y juventud, sino que muchos de ellos directamente les deben la carrera. ¿Alguien se imagina qué habría sido de Mizuryuu Kei sin Maria Sama Ga Miteru? ¿De Mogudan sin Rei Ayanami? ¿De Oyari Ashito sin Idolm@ster? ¿de Hiroshi Aizawa sin Tokimeki Memorial? ¿Erect Sawaru o Kizuki Aruchu sin Monster Hunter? ¿Ishikei sin To Love Ru? Lo mejor de todo es cuando muchos de ellos se desmelenan y deciden recordar viejuneces absolutamente oscuras que solo nos conocíamos los más frikis que ya pasamos con mucho de los 30 y 40. Resulta entrañable ver como se rescatan personajes de auténticas reliquias como Gunparade March, Grandia, Utena, Cyberbots, Xenogears, MPD Psycho, Jet Set Radio, Martian Sucessor Nadesico, Lunar Silver Star Story, Spriggan, Video Girl Ai, Nadia o el siempre sentido recuerdo al añorado maestro de maestros Satoshi Kon. Pura arqueología de la cultura pop nipona sin complejo alguno. He de destacar el hecho de comprobar con gran interés el profundísimo impacto que tuvieron en muchos autores todo el universo de juegos de lucha de mediados y finales de los años 90, la gran mayoría de ellos en franquicias hoy olvidadas o caídas en desgracia. Ojear las páginas de Heisei Doujin Monogatari y ver asomar constantemente Morrigans Aenslads, Nakorurus, Mai Shiranuis, Leonas Heidern o Felicias da que pensar sobre lo que movía el frikismo en aquellos años y la profunda relación videojuego-doujinshi más allá de la simple coña o interés sensual.

Lo de Tsukino Jyogi con Amagami también es de hacérselo mirar.

Todo esto acompañado de entrevistas a los dibujantes, anécdotas y batallitas de los Comic Market, toda clase de información apetitosa para un estudioso del género que desee ampliar sus conocimientos. Sin ir más lejos, algún experto en estadísticas se ha pegado la paliza del siglo contando y verificando para dar el ranking oficial de las series más parodiadas y populares de todo el periodo 1989-2019, con un listado que no deja lugar a dudas:

1 – Neon Genesis Evangelion.
2 – Fate / Stay Night.
3 – Bishoujo Senshi Sailor Moon.
4 – Kantai Collection-KanColle.
5 – Ex aequo: The Idolm@ster / Final Fantasy VII

Y detrás ya, el resto incluyendo éxitos megapopulares como puedan ser Love Live, Azur Lane, Street Fighter, Suzumiya Haruhi,To Heart, Dragon Quest, Love Plus o las consabidas franquicias Gundam y Macross, por no hablar de shonens como One Piece o Bleach. Dudo mucho que estas líneas vayan a tener la más mínima repercusión, pero al menos dejan claro que las waifu wars vienen ya de muy antaño y no las inventó ni Re:zero ni Sword Art Online.

Todo esto y mucho más es Heisei Doujin Monogatari. Una evidente carta de amor hacia gran parte de la cultura del manga, el anime y el videojuego que han marcado tendencia desde los últimos 30 años, por parte de aquellos que la conocen mejor. La verdad, después de casi 20 años de escribir sobre el mundo del hentai (los habría cumplido en navidades de 2020), no se me ocurre mejor manera de cerrar el círculo. Disfrútenlo.

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One thought on “Reseña: Heisei Doujin Monogatari.”

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